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Ella es Persephoia sin la madre sin Demeter quien le rescataría. Encima siempre es el invierno. Dentro la cueva que ella se llama su oficina, es schizafrenica que habla a las voces que se entran a su mente. Voces sin cuerpo platican por sus oídos. Ella se les platica a aquellos sin cuerpo. Su voz sin cuerpo sube a sus oídos por dondequiera que estén, posiblemente en sus cuevas que se llamen oficinas.
Ella tiene hambre, quiere más, Más que granada, se le antoja la poesía, ostras y aceitunas, maduras y rellenas. De noche, si duerme, sueña. Sueña de algo que no se puede imaginar así que no tiene nombre. Capullos cerrados pero listos que se fuerza Como niños al nacer, llegan al aire brillante y eléctrico. Brotes delgados y pálidos menean y Empujan por la tierra obscura y asombrada. Porque ella es ciega no se puede nombrar los colores. Hay tanto que nadie se los puede nombrar. Sueña de la primavera. Sueña del respirar. Sueña que su madre se le busca.
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